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Puerto de Nauta - Río Marañón
(Photo © J. Mazzotti)

Comunidad 20 de Enero
(Photo © J. Mazzotti)

Comunidad 20 de Enero
(Photo © J. Mazzotti)

Artesanías de nativos
(Photo © J. Mazzotti)

Águila Azor Negra
(Photo © J. Mazzotti)

Delfín rosado
(Photo © J. Mazzotti)

Pacaya Samiria
Río Pucate
(Photo © J. Mazzotti)

Pescando pirañas
(Photo © J. Mazzotti)
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"La Selva de los Espejos"
Galería de Fotos: Paisajes en la Reserva
Nacional Pacaya Samiria
Galería de Fotos: Aves en la Reserva Nacional
Pacaya Samiria
El Amazonas es el río más largo, caudaloso,
ancho y profundo que existe. La cuenca del
Amazonas, conocida como la Amazonía, tiene un
área de 7’165,281 kilómetros cuadrados,
correspondiéndole un 13.37% al Perú. La Amazonía
cuenta con la mayor extensión de bosque tropical
húmedo del mundo y es considerada patrimonio de
la humanidad por la diversidad biológica que
alberga. La belleza de estas áreas, así como su
riqueza biológica, han hecho del Perú, un
destino para eco turistas e investigadores de la
naturaleza.
En el año de 1982, el Estado Peruano estableció
la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, ubicada en
el noroeste del Perú, en la confluencia de los
ríos Marañón y Ucayali, Departamento de Loreto,
con el objetivo de conservar los recursos de
flora y fauna, así como la belleza paisajística
existente en dicha zona. La Reserva tiene un
área de 2´080,000 hectáreas que representa el
1.5% de la superficie total del país, y es la
segunda área natural protegida más grande del
Perú. Asimismo, es el bosque inundable de mayor
extensión en la Amazonía, sujeto a protección
estatal.
El nombre de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria
proviene del nombre de los dos ríos que la
recorren: el río Pacaya y el río Samiria. La
Reserva posee una belleza singular, siendo
llamada también la “Selva de los Espejos” debido
a que la selva y el cielo se reflejan con tal
nitidez en las aguas oscuras de sus ríos, que el
visitante tiene la sensación de encontrarse
navegando por espejos sin fin. La Reserva
alberga una gran diversidad de flora y fauna
silvestre, así como de vida acuática: 449
especies de aves, 102 de mamíferos, 69 de
reptiles, 58 de anfibios, 256 de peces y 1204
especies vegetales. Entre las especies
amenazadas o en peligro de extinción que habitan
en ella, tenemos al jaguar (Felix oca),
el lagarto negro (Melanosuchus niger), el
manatí (Trichechus inunquis), diversas
tortugas de río, la nutria de río (Pteronura
brasiliensis), el guacamayo rojo, el delfín
rosado y el paiche (Arapaima gigas).
Un elemento esencial que caracteriza esta área
protegida es el ciclo de creciente y vaciante.
Los meses de octubre y abril corresponden a la
temporada de lluvia y el agua de los ríos y
quebradas crece inundando gran parte del bosque,
por lo que a esta época del año se le denomina
la época de creciente. Entre mayo y septiembre
tiene lugar la vaciante, cuando las lluvias
disminuyen notablemente y el nivel el agua va
bajando progresivamente alcanzando su mínimo en
agosto. Este cambio estacional y el relieve
plano del terreno configuran un paisaje con
abundante cochas, pequeños ríos, quebradas y
caños.
La fauna se adapta a este ciclo de creciente y
vaciante y así, cuando la mayor parte del bosque
permanece inundado se refugia en las zonas
altas, restingas, donde el agua nunca alcanza.
Durante la vaciante, cuando el agua queda
retenida en pequeñas lagunas y quebradas, se
puede observar gran acuática pescando los
abundante peces que allí se concentran. Durante
esta época también se forman grandes playas que
son utilizadas por los pobladores de la reserva
para cultivar arroz, frijoles, maní y otros
cultivos, y también por dos especies muy
características de la Reserva, las tortugas
acuáticas “charapa” (Podocnemis expansa)
y “taricaya” (Podocnemis unifilis), que
las utilizan para poner sus huevos.
En Pacaya-Samiria, una gran extensión de bosque
permanece inundado gran parte del año, con
especies características como el aguaje, una
palma cuyos frutos son consumidos por numerosos
animales e incluso por los pobladores de las
comunidades locales. Pungales, ceticales,
renacales son otras formaciones vegetales que
hacen que el paisaje de la reserva sea único en
esta parte de la Amazonía. También podemos
encontrar gran diversidad de plantas medicinales
y árboles que llegan a alcanzar los 50 metros,
como la lupuna. En algunas zonas todavía se
pueden encontrar árboles de caucho que conservan
las marcas de la explotación cauchera de hace
unos 80 años.
Cabe mencionar a las tortugas “charapa” y
“taricaya”, dos especies de tortugas anfibias
que se encuentran en peligro de extinción. Entre
los meses de julio y diciembre, las autoridades
de la Reserva llevan a cabo la recolección de
los huevos que depositan las tortugas en las
playas de los ríos, a fin de evitar su
recolección ilegal y permitir su incubación.
Igualmente, al paiche, uno de los peces de agua
dulce más grandes del mundo, que puede alcanzar
hasta dos metros y medio de largo. La gran
demanda de su exquisita carne, ha producido una
sobre extracción de esta especie, poniéndola en
peligro de extinción.
En el aspecto socioeconómico, existen en la
Reserva 94 centros poblados, siendo 21 de ellos,
comunidades nativas pertenecientes a la etnia
Cocama-Cocamilla. La población es de 42,000
personas y su actividad económica se centra en
la pesca, la agricultura, la recolección y la
caza, siendo la primera, la actividad económica
más importante y principal fuente de alimentos.
Las ciudades más cercanas a la Reserva son Nauta
y Requena.
La Reserva Nacional Pacaya-Samiria es parte del
Sistema Nacional de las Áreas Naturales
Protegidas por el Estado Peruano (SINAMPE) y su
administración está a cargo del Instituto
Nacional de Recursos Naturales (INRENA), que
cuenta con oficinas en Lima e Iquitos. De
acuerdo con el Plan Maestro para la Conservación
de la Diversidad Biológica y el Desarrollo
Sostenible de la Reserva Nacional
Pacaya-Samiria, los turistas sólo pueden tener
acceso a determinadas zonas, previo pago de un
derecho de ingreso.
Lista de Aves de Pacaya Samiria
(PDF)
Mapa de ubicación de Pacaya Samiria
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